Baccarat
Estrategia para jugar Baccarat
Si bien el principal motor de este juego es el azar, existen algunas cuestiones que se pueden tener en cuenta y aplicar para incrementar las probabilidades de ganar.
El Baccarat es fundamentalmente un juego de azar. Es realmente poco lo que puede influir la habilidad, ya que la intención del juego es adivinar qué mano será la ganadora. Sin embargo hay algunas estrategias que sí se pueden aplicar y que es importante tener en cuenta para obtener los mejores resultados.
Dado que el objetivo es adivinar, una buena estrategia en lugar de intentar predecir el resultado es analizar los resultados de cada juego y en relación con estos subir la apuesta si se está ganando o bajarla si se está perdiendo. Hay varias medidas que un jugador puede tomar para incrementar sus probabilidades y algunas cuestiones que debe tener en mente para evitar.
El jugador debería apostar siempre a la Banca. Esta es la más segura de las tres apuestas posibles, ya que la ventaja de la casa es de solo el 1,01%. Claro que por esta misma razón, si el jugador gana se le cobrará una comisión del 5% sobre sus ganancias. Por lo tanto los márgenes de ganancia son menores que si se apuesta al Punto.
Si se apuesta al Punto, la ventaja de la casa es un poco mayor, 1,29%. Claro que a mayor riesgo, mayor es el premio, ya que esta apuesta no paga comisión, por lo que la ganancia será de uno a uno.
Apostar por el empate (standoff) es la opción menos recomendada. Si bien el margen de ganancia es muy superior a las otras apuestas (ocho a uno o incluso nueve a uno en algunos casinos), también es mayor la probabilidad a favor de la casa, ya que se calcula en un 5% contra el 1,01% de apostar a la Banca o el 1,29% de apostar al Punto.
Otro punto importante para tener en cuenta es que si se juega con menos mazos que los ocho habituales, las posibilidades de ganar se incrementan. Por esta misma razón no son habituales los juegos con menos mazos, pero en algunos casos se pueden encontrar casinos donde se juegue con seis mazos.
Si analizamos las probabilidades es claro que la única apuesta segura, o la más segura al menos, es la de la Banca. Implica un menor margen de ganancia, pero tiene las menores probabilidades a favor de la casa. Es difícil de explicar, pero probablemente sea este mismo riesgo el que ha sostenido la popularidad del Baccarat a lo largo de la historia. La posibilidad de ganar un poco más arriesgando un poco más. Al fin y al cabo, cual es la diversión de apostar si no se incluye algo de riesgo.
Baccarat, un juego de ricos y famosos
Si bien el Baccarat ha ganado popularidad con el tiempo, no es uno de los juegos más conocidos de los casinos. Una de las razones probablemente sea que a pesar del paso del tiempo, este juego ha sabido mantener su exclusividad. Desde sus orígenes en Francia se presentó como un juego de la realeza y los nobles. Incluso cuando se introdujo en América fue con estrictos códigos de etiqueta. Hoy en día el juego se continúa practicando en círculos exclusivos. Muchos actores y celebridades juegan al poker, pero los jugadores de Baccarat suelen ser distinguidos personajes cuyos nombres solo son famosos en los círculos de ricos y distinguidos apostadores.
Un ejemplo podría ser Tommy Renzoni, un ejecutivo de casinos que comenzó su carrera en los años 50 en la Habana, Cuba. Allí pasó horas observando a los jugadores de la versión cubana del Baccarat. De esta forma descubrió una posibilidad de llevar el juego a Las Vegas donde convenció a los dueños del casino Sand para abrir la primera mesa de Baccarat en Las Vegas. Para la fortuna de Renzoni, el juego fue un éxito y actualmente se lo reconoce como el padre del Baccarat en los Estados Unidos.
Otro reconocido jugador de Baccarat fue Akio Kashiwagi. Su fama se hizo a fuerza de grandes ganancias y pérdidas en sus apuestas. Su primera fama llegó con una enorme ganancia en Atlantic City. En una sola noche consiguió ganar seis millones de dólares jugando al Baccarat. Lo consiguió apostando hasta $200.000 por mano. Pero su racha no se prolongó por mucho tiempo. Unas semanas más tarde se retiró con pérdidas de diez millones de las mesas de Baccarat. De esta manera, tiene los récords tanto de ganancias más altas como de pérdidas más altas.
Pero tal vez el más famoso jugador de Baccarat sea un personaje que en realidad no existe. Se trata del Agente secreto 007, Bond, James Bond. Todos los que hayan leído alguna novela de James Bond saben que el Baccarat es el juego favorito del intrépido agente secreto. De hecho, su primera aparición es en la novela Casino Royale en un casino de Monte Grande en el que Bond pasa las horas bebiendo champagne y jugando a las cartas. Los lectores pronto descubren que Bond es uno de los jugadores más experimentados de Baccarat, y que planea utilizar sus habilidades para atrapara a un espía soviético.
Por lo tanto, si estamos interesados en jugar un juego exclusivo y distinguido no encontraremos mejor opción que el Baccarat. Los jugadores de Baccarat siempre encuentran la forma de mantener su identidad secreta.

